Tras ocho años de vigencia, la norma ISO 19011: 2018 se transforma en ISO/FDIS 19011: 2026. Y nos encantaría comparar ambas versiones cláusula por cláusula, pero en vista de que la Organización Internacional de Estandarización (ISO) comparte información muy acotada, en este texto te contaremos lo que sí conocemos con certeza para que el contenido del estándar, que será publicado en mayo, no sea una sorpresa total para ti. Lo principal es que la edición de este año no supondrá una ruptura con su antecesora, sino que expandirá las directrices existentes hacia áreas digitales y hará énfasis en la sostenibilidad y resiliencia. De ese modo podrá orientar a los auditores en un entorno organizacional más complejo.

Cambios que suman
Ya las ediciones de ISO 19011 de 2011 y 2018 nos enseñaron bien el oficio de auditores. ¿Qué nos ofrece la versión de este año? Al parecer, hará énfasis en las evidencias, exigirá ejercer más control metodológico, hacer mejor uso de las herramientas digitales y adquirir competencias más específicas. Si lo vemos por hitos, el panorama es así:


Auditar ahora y en el futuro
La tecnología irrumpió en el trabajo sin permiso de la ISO. Las prácticas han ido mutando y las auditorías dejaron de ser solo revisar documentos, entrevistar personas y recorrer procesos. Las auditorías actuales son más digitales, híbridas y especializadas. Por eso el texto normativo nos ayudará a poner orden en un entorno en el que el día a día se compone de:
- Repositorios en la nube.
- Flujos automatizados.
- Evidencia digital.
- Trazabilidad electrónica.
- Auditorías remotas/híbridas.
El propósito de la norma tampoco varía, por lo que consideramos que el objeto no es incorporar una nueva filosofía de auditoría, sino hacer una revisión evolutiva. En vista de que no habrá refundación del documento, es posible prepararnos de forma prudente y adquirir competencias digitales para abordar los desafíos de manera autónoma, plena y consciente.







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